El principio del fin

0
24

Por Fernando Compeán

Me enteré por diversos medios que durante el Tianguis Turístico en Acapulco la SECTUR (Secretaría de Turismo de México) y el CPTM (Consejo de Promoción Turística de México) acordaron entregarle al COMIR (Consejo Mexicano de Turismo de Reuniones) la organización del Congreso de Turismo de Reuniones, que este año se realizará en Guadalajara.

De principio creo que es una excelente idea y un fuerte ejemplo de la confianza que SECTUR/CPTM tienen en nuestra industria, además Guadalajara será un gran anfitrión. Pero como siempre, quiero compartir con ustedes lo que no vemos en la foto.

Lo que de inmediato me saltó a la vista fue que asignaron la coordinación del evento a la persona que considero le ha hecho más daño a nuestra industria de Reuniones de México (sobre todo mientras estuvo como responsable de este congreso): Joaquín Armenta, quien ha demostrado año con año que no merece mi respeto profesional. La otra es que se lo entregaron al recién formado COMIR y por lo tanto a su representante: Roberto Ibarra, a quien tampoco le tengo ninguna simpatía profesional.

Entonces, si la primera decisión es responsabilizar a Armenta… pues me parece una pésima primera decisión, tendrán que estar supervisándolo a cada hora, todos los días.

Ahora bien, el convenio estipula que los recursos económicos y humanos que ponía el gobierno ya no esta) el organismo que sufrague la inversión del encuentro. Recuerden que nunca se han cobrado cuotas de registro y que ya la cifra de participantes supera los 500 profesionales.

Ya compañías privadas y el propio destino (así como el próximo destino aspirante) patrocinaban eventos durante el Congreso, sin embargo verán que se requerirá una buena cantidad de recursos (equivalentes a los que daban SECTUR/CPTM y a los que COMIR renunció).

En 2016 este Congreso se juntó con el “Advisory Committee de PCMA” en Ixtapa (muy bien), pero fue un movimiento que evidencia una falta de visión estratégica. El filo de la navaja está en lo que creo que vendrá: el cobro de cuotas para financiar el programa, los invitados, los conferenciantes, la infraestructura y utensilios, etcétera.

Si esto ocurre entonces el congreso, que debería juntarse con el de AMPROFEC o MPI, estará compitiendo con ellos. Otras preguntas que nunca se hizo Armenta fueron respecto al perfil de los participantes y su nivel de conocimientos para planear los contenidos y las sesiones (y no al revés). Armenta nunca pudo compartir esa información con todos los que damos capacitación en la industria para crear un programa educativo de verdad necesario y relevante.

Hay mucho que decir, pero terminaré diciendo que este parece ser el “principio del fin” del Congreso de Turismo de Reuniones como lo conocemos hasta ahora, y si la COMIR no planea y ejecuta bien, tal vez el final llegue rápido.

Como sea, veamos cómo nuestro representante COMIR se desenvuelve en esta primera tarea asignada y aceptada que debe generar desarrollo inteligente y eficiente para todos los organismos que lo componen y sus agremiados.

Dejar respuesta