¿Estaremos muertos?

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Por J. Mario R. Fuentes*

jose.reyes@univa.mx

 

 

La desaparición física cierra un ciclo.

Se tiene una historia increíble, nadie la cree; seguimos en el país de nunca podrás. Aquí no pasa nada, todo transcurre sin tiempo, en el vacío de la muerte de una conciencia  conformada por actos aislados.

Sin embargo todo está perfectamente relacionado, sabemos de donde surgen las actitudes contrarias a la razón y hacia donde se dirigen, lo supimos todos los días del año 2016 y dos décadas antes de él.

Nadie me lo dijo, ya lo sabía, siempre lo supe solamente que no me terminaba de convencer totalmente. Así se responde en política, en religión se tiene otra actitud, no se diga en materia deportiva; cambian hasta las facciones.

Ya están en extinción los ejemplos de entereza, de probidad y palabras sabias, quedaron en el tiempo no trascendieron, desaparecen cada vez con más prisa. A nadie importa mejorar la educación reprimida por seudo académicos, mejor dicho burócratas simuladores e ignorantes.

Día de los Santos Difuntos.

Lapso difícil para las familias que han sufrido alguna pérdida, ciudadanos que merecen todo el respeto y respaldo sobre bases sólidas de solidaridad. Se festeja a los que se fueron o adelantaron en el camino y se tiene especial reconocimiento para los que se han burlado del pueblo con base en ejercer un poder otorgado por los mismos ciudadanos.

No me place mencionar a los exgobernadores que ahora andan a salto de mata, sería hacerles más promoción a los hombres de esos seres infames que traicionaron la confianza de una sociedad anhelante de justicia, bienestar y mejores condiciones de vida. Solamente eso fue lo que demandaron de esos farsantes de la política y lo que recibieron fue un contundente revés.

Celebramos con sobresaltos y sorpresas políticas. Líderes que se casan con lideresas de la actuación. Aprensiones y persecuciones incesantes de los miembros del crimen organizado. El cerco del Estado cada vez más endeble y falto de carácter para frenar la felonía, hay tantas filtraciones de información y deslealtades que no alcanzarían los dedos de la sociedad honesta para cuantificarlos.

¿Mataría la confianza al ciudadano honesto?, a ese que a diario desea lo mejor para su familia, en todos los sentidos posibles y añorados pero solamente recibe mensajes fatídicas, miedo derivado de noticias nefastas.

Día de festejo y tristezas para millones de familias mexicanas las cuales viven en una incertidumbre interminable, clima de temores a nadie deseados y sin embargo compartidos por todos, la agresión la sentimos en algún medida porque somos hermanos, no indiferentes al dolor por ajeno que sea.

Los políticos actuales gozan de mínima credibilidad, brincan de escándalo en escándalo; ya no les importa, se han acostumbrado a los vituperios, viven de los demás así los hemos acostumbrado o acaso están muertos y ellos mismos no lo saben. Lo interesante es que los corruptos sean avisados de su pronta extinción, todo sea por un país realmente feliz y con una herencia de vida para las futuras generaciones.

 

 

*Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República,  se integró a la Univa en 1989 como catedrático investigador, cofundador del IDEO-UNIVA actualmente es coordinador de Comunicación y Publicaciones  y del  Consejo Universitario de esta Casa de Estudios en Puerto Vallarta.

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