Discurso en el aniversario del fallecimiento de Wenceslao Victoria Soto

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Por Omar Carreón Abud

Coordinador de la Dirección Nacional de Antorcha Campesina y dirigente en Michoacán

El pasado día 15 de abril, los antorchistas michoacanos conmemoramos el XXVII aniversario del fallecimiento del compañero Wenceslao Victoria Soto, en esa importante ocasión, pronuncié un discurso que creo que puede ser compartido con los amables lectores. Dije poco más o menos lo siguiente:

Estamos aquí porque Wences fue un gran hombre. Lo recordamos, como un hijo del pueblo, trabajador, inteligente, solidario, sencillo y consecuente hasta el último momento de su vida. Fue el fundador del Movimiento Antorchista en Michoacán. No le venimos ahora a inventar cualidades, la organización las conoció y se las reconoció mientras vivió: fue miembro destacado de la Dirección Nacional, de la Comisión Nacional Popular y fue presidente del Comité Directivo Estatal. Aquí estamos, pues, amigo Wences, en la misma trinchera en la que nos conociste, luchando contra los mismos enemigos.

La pobreza asuela al género humano. Cada día la concentración y centralización de la riqueza en unas cuantas personas es más grave y devastadora: la mitad de los seres humanos, es decir, 3 mil 500 millones de personas juntas, tienen la misma riqueza que ocho grandes potentados. En el mundo hay hambre, muchas muertes por enfermedades que se pueden curar, hay ignorancia y supersticiones -sobre todo en torno a los problemas sociales- y hay terribles injusticias.

México no es la excepción. Aquí también, el enemigo más grande y poderoso es la pobreza. No negamos la existencia de la corrupción, pero, en el hipotético y remoto caso de que pudiera erradicarse sin cambiar el sistema, ello, por sí solo, no mejoraría un ápice la situación del pueblo. No olvidemos que un “Estado barato” es la demanda de las clases dominantes de todo el mundo. La pobreza es lo que hay que exterminar: el pueblo mexicano necesita empleo, buenos salarios y más gasto público que alivie sus carencias.

El estado de Michoacán es representativo de la pobreza que azota al mundo y al país.  En el estado no hay empleo. La tragedia de la emigración azota desde hace muchos años a muchos michoacanos. Aquí viven 4 millones y medio de personas y en Estados Unidos trabajan 4 millones de personas de origen michoacano. Las familias de los trabajadores michoacanos están partidas por la mitad. Michoacán es el campeón nacional de recepción de remesas.

En el país, el 55 por ciento de la PEA está en el empleo informal, en Michoacán (contando sólo los que viven aquí) el 69 por ciento está en el empleo informal. Y no lo olvidemos: la expresión “empleo informal” forma parte de los eufemismos de moda que se usan para esconder la crudeza de la realidad. El que está en el “empleo informal”, no tiene empleo, se gana la vida como puede, vendiendo lo que puede o haciendo pequeñas tareas: no tiene salario, no tiene horario, no tiene protección, ni vacaciones ni jubilación ni nada. En Michoacán no hay un salario justo. Casi 44 por ciento de los michoacanos tiene un ingreso inferior a la línea de bienestar mínimo y durante los últimos 30 años, está situación sólo ha estado empeorando. Nunca, ni un año siquiera, ha mejorado.

Sobre la espalda del pueblo trabajador de Michoacán, hay una enorme loza. En los últimos 15 años, la deuda pública, creció 137 veces y media. El pueblo le debe a los bancos la fabulosa cantidad de 21 mil 5 millones de pesos que, si se pagan puntualmente, si el gobierno ya no pide prestado y si no suben los intereses, o sea, si se hacen realidad los sueños, terminará de pagar dentro de 16 años. Es una deuda cuyos intereses y cuyo capital paga cada mes el pueblo michoacano y que se descuentan por anticipado de lo poco que se asigna cada año a realizar obras y prestar servicios en su beneficio. El genio de Tréveris, Carlos Marx, del cual los antorchistas somos orgullosos discípulos, dijo hace ya muchos años que “la única parte de la llamada riqueza nacional que entra real y verdaderamente en posesión colectiva de los pueblos modernos es… la deuda pública”.

El ya diminuto gasto público en el estado, disminuido cada vez más en términos reales, ha tenido graves repercusiones. Sólo para mencionar los problemas más recientes, cabe recordar que los profesores y trabajadores de la UMSNH pasaron sus vacaciones de fin de año, movilizándose por las calles de Morelia reclamando el pago de sus salarios ya devengados y su aguinaldo, todo porque el recortado presupuesto de la universidad, se había ejercido completo al 31 de octubre. Y, puesto que, para saldar los adeudos mencionados, se echó mano del presupuesto de este año, ya se sabe, ya lo sabe el Consejo Universitario, que este 2018, el presupuesto para el gasto ordinario se agotará en el mes de septiembre. No hay duda: la educación superior en Michoacán está siendo estrangulada.

Un ejemplo escandaloso más: hemos fundado un grupo de habitantes de la ribera para luchar por el rescate del lago de Pátzcuaro, severamente amenazado de extinción. El problema es gravísimo, difícilmente podría exagerarse. Se necesita una acción amplia y de largo plazo. Pero, como en todos los problemas que enfrentamos en pueblos y colonias, nos hemos encontrado con que no se hace ni siquiera lo más elemental, lo posible y lo relativamente barato ¿Me creerán ustedes si les digo que no hay plantas tratadoras de agua residual en los municipios ribereños y las que existen no funcionan? No existe un solo indicador económico o social que favorezca al pueblo michoacano. ¿Qué hacer?

Antorcha tiene la respuesta: Organizar y concientizar; concientizar y organizar. La gran tarea que nos hemos echado a cuestas los antorchistas es la concientización del pueblo mexicano. Nos ha animado y encabezado un educador extraordinario: el Maestro Aquiles Córdova Morán. El ejemplo, el modelo de educador dedicado y eficaz, difícilmente podía ser mejor. La tarea de concientización del pueblo es el gran reto del antorchismo nacional. Los enemigos son grandes: al pueblo se le lesiona, se le disminuye, se le combate su inquietud por saber y por entender. Toda la cultura dominante de la época contribuye al conformismo en materia de conocimiento.

Además, se han desplegado armas muy poderosas para disminuir la capacidad de analizar y entender. Ya se dice que para el próximo año escolar en las escuelas primarias se reducirá la enseñanza del español y, la historia, se diluirá entre otras “ciencias sociales”.

Ya está muy disminuida la capacidad de leer y comprender textos y, ahora, con la herramienta del celular, los pequeños mensajes mutilan más todavía la capacidad de la comunicación oral y escrita y, por si no fuera suficiente, empujan a la gente a comunicarse con figuritas prefabricadas que pretenden sustituir a los sentimientos y pensamientos. Es más, el cada vez más popular GPS, el Global Position Sistem, que dejó en la prehistoria a las previsiones de George Orwell, además de un espía universal, es un adiestramiento social para obedecer “voces” anónimas de ordenadores. La clase dominante quiere autómatas que le produzcan riqueza, se conformen con mendrugos y no le causen molestias.

En Michoacán estamos comprometidos con la necesidad de crecimiento de nuestra organización y nos preocupa poder concientizar a todos los compañeros que se acercan a nosotros. Hoy, en memoria de WVS, aquí con ustedes, frente al MACM, queremos renovar nuestro compromiso para avanzar, para acercarnos a la liberación definitiva de los pobres de México. Según Herodoto, en la batalla de las Termópilas un traquino dijo que había tantos arqueros persas que con sus flechas bloquearían la luz del sol; el oficial espartano Dienekes, le contestó: “Bien, lucharemos a la sombra”. Así hemos luchado los antorchistas siempre, así seguiremos luchando.

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