Limitada, moralista y superficial, información sobre salud en medios de comunicación

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La información sobre salud pública a la que tiene acceso la población de Puerto Vallarta a través de los canales de televisión abierta, se caracteriza por un enfoque temático limitado, carencia de rigor científico y un manejo superficial de los temas de interés social, que resulta de poca utilidad para la audiencia.

 

Tales son los resultados de la investigación de tesis doctoral titulada “Encuadres noticiosos de la salud en los informativos de la televisión pública y privada en México”, de la académica adscrita al Departamento de Psicología del Centro Universitario de la Costa (CUCosta) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), doctora Flor Micaela Ramírez Leyva.

 

El estudio analizó y monitorizó, durante doce meses comprendidos entre los años 2014 y 2015, los contenidos y el tratamiento de la información en salud pública de los tres principales noticiarios de televisión abierta pública y privada en Puerto Vallarta: Televisa, TV Azteca y el Sistema Jalisciense de Radio y Televisión (mejor conocido como C7 Jalisco).

 

Legitimar a los poderes públicos y a las autoridades sanitarias como garantes de la salud de los mexicanos es uno de los tratamientos más frecuentes de los informativos de televisión cuando abordan las cuestiones de salud.

 

Los encuadres noticiosos analizados, privilegiaron incluso un enfoque “moralista” y negativo que suele otorgar mayor importancia a la enfermedad que a la salud. Y, en el caso de la prevención, la información tiende a orientarse únicamente a problemas de salud física o enfermedades infecto-contagiosas.

 

La agenda de los noticiarios de televisión es limitada, asegura la doctora Ramírez Leyva, aunque existe un mejor manejo informativo sobre salud en la TV pública. “Las televisoras privadas tienen intereses económicos muy establecidos. El discurso está muy manejado hacia el alcance de la señal, hacia quién tiene la propiedad del medio de comunicación”, explica.

 

Otra característica es la falta de una presencia adecuada de información con perspectiva de género, en el sentido de establecer una diferenciación entre cómo las mujeres y los hombres participan en los procesos de salud, el acceso a determinados servicios sanitarios y como sujetos de padecimiento de enfermedades.

 

Además, la información presentada en televisión se maneja de manera superficial, “no se humaniza y, sobre todo, no tiene carácter científico. No se hace un periodismo que esté cumpliendo una función social y que realmente sea de gran utilidad para la audiencia” sentencia Ramírez Leyva, quien obtuvo el grado académico en el programa Nuevos Modelos Periodísticos por la Universidad Miguel Hernández de España.

 

En contraparte, la investigadora –quien es licenciada en Medios Masivos de Comunicación- advierte que es necesario que las empresas televisivas se esfuercen en ampliar su agenda temática y diversificar las fuentes en salud pública, de manera tal que la audiencia tenga acceso a las voces de los ciudadanos, las ONGs y otras instancias.

 

“Además de ampliar esta temática y esta agenda, tendrían que atender a grupos más vulnerables, a grupos menos visibilizados y a quienes se hace menos caso. Tendrían que tener recursos creativos, audiovisuales con mayor uso de géneros informativos y periodísticos diversos. Hacer buenos reportajes implicaría un esfuerzo de una preparación más científica y también mucho más humana”, sintetiza.

 

Para la autora, es necesaria también una colaboración más estrecha entre los propios periodistas y los actores fundamentales de la salud pública. Pero, sobre todo, que los noticiarios de televisión pública y privada cumplan con el sentido social del periodismo que la sociedad mexicana demanda en la actualidad.

 

“El periodista tiene una función que va todavía más allá del científico, que es llegar a interesar a la gente y a incorporarla a una movilización ciudadana para que realmente los medios cumplieran su función social”, finalizó.

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